Ser Valiente
Hoy escribo desde afuera de la casa, he estado enfermo y eso ha hecho que me detenga un poco y tenga que calcular mejor en que invertir la energía que tengo. Siempre me ha gustado ver los atardeceres, siento que es un momento de descanso, donde todo respira un poco: las personas saliendo de trabajar, los ojos descansan de la luz del día y se relajan, los pasos son más lentos puesto que no hay afán, y hay cierto silencio en el ambiente que he aprendido a valorar con el paso del tiempo.
En 2021 cuando no sabía ¿por que? ni ¿para que? hacía música, las dudas respecto al futuro me hacían entrar en un círculo interminable que no me llevaba a ningún lado, esa sensación de perder el sentido de lo que antes había sido el faro me dejaba devastado y dudando muchísimo de mis decisiones, hasta que empecé a entender que yo hacía música porque me gustaba, no para otros, no para sacar canciones que llegarán a millones, sino porque era mi refugio, mi forma de estar cerca de mi. No significa que no quisiera que esas canciones llegarán a personas, pero sacarlas de la idea de "tienen que vender" me ayudó a liberarme de una presión enorme conmigo mismo. Creo que esa misma sensación de no forzarme a hacer música de una manera específica fue la que propició que llegaran solas, que no tuviera algo que la amarre sino que las ideas se suelten como un perro y olfateen hasta encontrar un lugar donde escarbar. También encontrarme otra vez con el proceso de El Diestro fue darme cuenta que aquellos que en otro momento yo había visto surgir estaban ahí, defendiendo su música, haciendo cosas que me llegaban a lo más profundo, que me hacían sentir Valiente por hacer arte en nuestro contexto, porque de cierta manera se tiene la osadía de conversar consigo mismo y exponerse.
Estas ideas se sumaron a la par con la sensación que me generaba ver constantemente un capítulo de Death, love and robots llamado Zima Blue, donde se explora un poco la sencillez del acto creativo y lo deja ver como algo que parte del día a día, me ayudó a tranquilizarme y a mirar todo con una visión menos ambiciosa, donde si yo estaba vivo haciendo canciones como un acto de conversación conmigo mismo y podía comer, vivir, salir de vez en cuando con las personas que quiero, pagar mis cuentas, darme uno que otro gusto, estaría bien, no necesitaba mucho para vivir. Esta idea también terminó siendo algo más importante en otro punto de la historia, pero ya hablaré más adelante de aquellos primeros meses de convivencia conmigo mismo.
Si has llegado hasta acá te agradezco mucho por leerme y por ser parte de este camino, eres un Valiente.
Cada semana iré compartiendo una pieza más en este rompecabezas para poder ser más consecuente con esta narrativa de la colección de umbrales.
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